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miércoles, 26 de abril de 2017

Vanidades



Algernon Talmage



Días antes de morir, la tía Catalina les dijo a las señoras del geriátrico: 
-Quiero volver a casa.
Necesitaba regresar a su edificio de dos plantas ubicado en la esquina más importante del pueblo. Pero no era posible, ahora estaba recluida en una caverna húmeda que en nada se parecía a la mansión de su juventud. Pasaba frío y ya no tenía apetito por la misma angustia del abandono.

Soltera, anciana, y con su acostumbrado mal humor, la tía Catalina seguía siendo la misma porque toda la vida había hecho su voluntad en aquel mundo de frivolidades, quejas y reproches donde gobernaba y combatía para imponer su nombre.

-Una mujer de clase se nota en la postura; no necesita llevar un vestido caro-decía con vanidad.

Tía Catalina se mantuvo inconmovible ante la muerte de sus padres y hermanas con las que peleaba siempre. Sobrevivió a todos ellos y todavía le quedaban fuerzas para reclamar derechos, molestar a la familia y creer que podía dominar territorios ajenos.

Ni siquiera el hecho de perder su fortuna, sus campos, y tener que trabajar cuidando niños, después de haber sido millonaria, había dañado su autoestima.

Luján Fraix-2004.

6 comentarios:

  1. Luján, encontré a Manolo. Está en una residencia, no se encuentra muy bien y necesita cuidados especiales. Visita mi blog, por favor.
    Un abrazo.

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    1. Gracias amiga, ya pasé por tu blog. Me alegra que hayas encontrado a nuestro querido Manolo. Eres una gran persona. Beso grande.

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  2. Estos trozos de tus escritos son muy buenos, no dejes de ir publicando.

    PD. A ver si tienes suerte y encuentras un buen oftalmólogo y te resuelve el problema de visión, pues sé de lo que hablo, yo con la espera de mi cirugía lo he pasado bastante mal.

    Besos

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    1. Gracias Mari-Pi, son relatos que tengo de hace tiempo y que voy a ir publicando en este blog aunque lo visiten muy pocos.


      Voy siempre al oftalmólogo y ya cambié varios anteojos. Voy bastante bien pero bueno... me gustaría no tener que usar anteojos pero no se puede. Un abrazo.

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  3. Una mujer fuerte siempre se mantiene igual, me gusto tu relato

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    1. Así es querida amiga, esta historia es real. La tía Catalina existió y fue la tía de mi mamá; una mujer algo soberbia pero muy solidaria.

      Besos.

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