Translate

Lo más visitado

martes, 8 de agosto de 2017

Primer combate





VOLVER AL PRESENTE

                                                                   “Después de haber estado en la guerra,
                                                                ella sólo termina cuando la persona muere.”




Emilio Torres no podía volver a nacer pero quería abandonar ese terreno árido. Pensaba que tenía que atravesar un túnel de víctimas, mojado con los pies inflamados, e ignorar el dolor. Sabía que primero debía ponerse a salvo de los adversarios cotidianos: los grandes simuladores. Pensaba en el tiempo que llegaba cargado de antagonismos y en las bengalas que veía en sus delirios de niño rotulado y con número.

Los espectros de sus compañeros con las piernas mutiladas hablaban despacio dentro de sí mismo porque todavía se veía rodeado de cuerpos envueltos en nylon negro. Su presente le decía que tenía que ponerse una máscara para salvaguardar su alma, inventar una locura para escapar de la demencia de no poder vivir.
Por la tarde, el ex soldado, con gran esfuerzo, salió a la vereda en la silla de ruedas. A unos metros, el quiosco de don Jacobo Álvarez tenía la luz prendida. Se acercó despacio. El comerciante gallego lo ayudó a entrar al negocio.

Don Jacobo vendía golosinas y artículos de almacén. Sobre una mesa había una pila de calendarios con imágenes: “Nuestra Señora del Luján”, “El Sagrado Corazón de Jesús”, “San Pedro”, “San Cayetano”…
Emilio le pidió a don Jacobo esas estampas y le dijo que le hiciera le favor de aproximarlo a la esquina de San Luis y Jujuy. El hombre se negó; no comprendía la decisión extrema de ese joven que conocía tanto. Emilio le rogó, casi en silencio, sólo con miradas, porque no podía exponer las razones de su determinación; sus tíos no merecían esa “vergüenza”. Él vivía al límite, lo sabía, pero igual sacaba fuerzas y entendía el sacrificio de Roberta y Laurentino cuando se hicieron cargo de un lisiado castigado por aquella cachetada intempestiva de la vida.

Emilio, solitario y azotado por ráfagas de aire, en una silla añosa con barrotes de anciano, trataba de vender las estampas. La gente lo miraba como quien ve a un marginado, sentían lástima pero lo golpeaban con esos ojos vacíos. Pasaban de largo. El frío penetraba en el cuerpo de Emilio y se le helaban las manos; recordaba “el pie de trinchera” de sus compañeros en el campo de batalla.
Pasó varios días vendiendo las figuras bíblicas mientras la gente lo ignoraba; se había convertido en un extranjero de su propia ciudad y en una persona que reclamaba derechos, planes de trabajo, indemnización…
Don Jacobo lo cruzó de vereda más de una vez para golpear las puertas de los vecinos fatigados por el descreimiento y la rutina; algunos no le abrían y otros lo discriminaban regalándole una moneda.
Emilio Torres no sabía cómo sobrevivir…




Ese día se levantó cansado. Estaba agotado por una congoja extraña. Fue hacia el comedor algo turbado por un sopor que lo confundía… Vio junto a la pared principal un artefacto que parecía ser una silla de ruedas.
¿Por qué ese tormentoso sillón se encontraba justamente allí?. ¿Se estaba volviendo loco?.
Emilio se vistió y salió a la calle pues en esa jornada daría su primera clase como maestro en la escuela Nº 134 “Charles Darwin”. Iba a hablar sobre “Patria y Moral”.

“¡Qué tema importante y comprometido!”, reflexionó y se sintió orgulloso de poder enfrentar ese desafío frente a los niños en proceso de formación. Debía darles un rumbo a cada una de esas vidas.
Por la avenida, lo detuvo nuevamente la imagen de la casa en penumbras y del fantasma  que lo esperaba… a su regreso.
De pronto, vio una multitudinaria marcha que se dirigía a la Plaza de Mayo según los carteles.
-¡Por la Nación, justicia…!- gritaba la gente enfervorizada por alguna causa noble que Emilio parecía ignorar.

Envuelto en ese tumulto de emociones, pensó que sería mejor seguirlos para saber de qué se trataba… Cuando estuvo en medio de la vorágine, en el preciso momento que el presente se transformaba en el futuro y el ayer en un espejismo, Emilio Torres ya no supo más quién era…



Luján Fraix
Cuento-Homenaje a los soldados de la Guerra de Malvinas.


4 comentarios:

  1. Una historia, una realidad y una cachetada a un estado que los ignora sin reconocer que dieron su futuro por la patria. Hermoso y triste relato Lujan.

    mariarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es triste la historia real de los ex-combatientes porque han sufrido mucho luego... Gracias amiga.

      Eliminar
  2. Malvinas, una herida que nunca cierra, mi querida amiga. Gracias por este homenaje sentido
    Un besito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un tema duro y difícil para muchos, sobre todo para aquellos que tuvieron que dar la vida pero también para los que regresaron... Besitos

      Eliminar

Etiquetas

Aforismos---José Narosky (1) Agnes Grey---Anne Brontë (1) Agua---Gonzalo Lauda (1) Almanegra---Florencia Bonelli (1) Antes de ti---Jojo Moyes (1) Antes del fin---Ernesto Sábato (2) Bailando en la oscuridad---Maureen Lee (1) Camila O`Gorman---Marta Merkin (1) Cien años de soledad---Gabriel G. Márquez (3) Como agua para chocolate---Laura Esquivel (1) Convocatorias Literarias (5) De amor y de sombra---Isabel Allende (1) de Eduardo Galeano (1) Dulce compañía---Laura Restrepo (1) El amor en los tiempos del cólera---Gabriel G. Márquez (1) El diario de Ana Frank---Ana Frank (1) El diario de Edith Holden---Edith Holden (1) El jardín de los venenos---Cristina Bajo (1) El jardín olvidado--Kate Morton (2) El libro de los abrazos---Eduardo Galeano (1) El llano en llamas---Juan Rulfo (1) El país del viento---Silvia Iparraguirre (1) El realismo mágico (1) El retrato de Dorian Gray---Oscar Wilde (1) El señor Borges---Epifanía U. de Robledo y Alejandro Vaccaro (1) El silencioso grito de Manuela---Luján Fraix (15) El sol de las soledades---Tinco Andrada (1) El tren de los huérfanos---Christina Baker Kline (1) Ella que todo lo tuvo---Ángela Becerra (1) Emma---Jane Austen (1) En el país de la nube blanca---Sarah Lark (1) En el umbral de la eternidad---Ken Follett (1) In the garden with Jane Austen---Kim Wilson (1) La abuela francesa---Luján Fraix (1) La belleza del mundo---Héctor Tizón (1) La casa de Riverto---Kate Morton (1) La chica del tren---Paula Hawkins (2) La ciudad de los ángeles caídos---John Berendt (1) La dama de las camelias---Alejandro Dumas (1) La isla de los amores infinitos---Daína Chaviano (1) La madriguera---Aurora García Rivas (1) La magia de la vida---Viviana Rivero (1) La musa rebelde---Elizabeth Hickey (1) La novia---Luján Fraix (7) La sombra del viento---Carlos Ruiz Zafón (1) La vida empieza hoy---Douglas Kennedy (1) Las aventuras de los jóvenes dioses (1) Las Ingratas---Guadalupe Henestrosa (1) lecturas (61) Libro de los recuerdos--- Fanny Robinson (1) libros (87) Madame Bovary---Gustave Flaubert (1) Más allá del invierno---Isabel Allende (2) Más rápido que la vista---Ray Bradbury (1) Memoria de fuego---Eduardo Galeano (1) Mi país inventado---Isabel Allende (2) mi prosa poética (14) mis cuentos (20) mis ensayos (3) mis novelas (20) Mis paisajes interiores---Martha Eloísa Darío (1) Molinos de Viento---Luján Fraix (3) Mujer y maestra---Viviana Rivero (1) No quiero envejecer---Pilar Sordo (1) Paula---Isabel Allende (1) Pecado---Laura Restrepo (1) Personajes de novela (13) Querida Rosaura---Luján Fraix (1) Rayuela---Julio Cortázar (1) Reportajes (2) Sentido y sensibilidad---Jane Austen (1) Te amaré locamente---Jorge Fernández Díaz (1) Templo de Flora (1) Todo lo que nos separa del amor---Mariló López Garrido (1) Tú que te escondes---Cristina Bajo (1)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...