domingo, 6 de marzo de 2022

Hija única

 


Rachel amiga. No lo puedo creer!!! No tengo palabras. Me he emocionado mucho, mucho. Estoy sensible. Vengo poco por acá. Infinitas gracias por tomarte tu tiempo para dedicarlo a mis libros. Qué decir!!! Eres enorme, amiga. Muchos abrazos.
❤😘
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-------------De Rachel Bere Hernández Bañaga.
Luján Fraix ,creadora de Molinos de viento,Querida Rosaura,La nodriza esclava,Puerto soledad,Aluen,Vera Violetta
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Autor con una pluma de sentimientos realistas e imaginativos que desbordan amor filosófico ante un apasionante creativo literario .Un alma hermosa ,humilde …
Siempre estás cuando se necesita, apoyando ,siempre ahí.Aunque a veces me llames la atención (vas sospechadita con una nueva obra y ahí voy para promocionarla) ,bien aferrada.

Me encanta la manera en la que expresas tu sentir a través de los escritos .Me quedo corta con las palabras pero siempre estás allí a pesar de la distancia que hay entre nosotras
Te estimo mucho y te deseo lo mejor siempre de todo corazón 💜✨💜

Basta,fuera sentimentalismos porque luego lloro.
😂😂😂💜🖤✨
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AUTORA QUE MERECE UNA OPORTUNIDAD DE SER LEÍDA ,¡NO TE ARREPENTIRÁS
‼️✨✨✨
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Nos muestra una de sus obras que la tengo en mano , pero debo recalcar tres de sus últimas novelas ;Cuentos de Navidad,Los gatos del Campanario :No te duermas…y Diario de los meses: Cuando la vida cambió para siempre .
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Hija única
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DIARIO DE UNA VIDA
HECHOS REALES.
HIJA ÚNICA. Libro de Recuerdos es una autobiografía de la autora.
A través de sus páginas revive su infancia, la casa de los abuelos, los padres y su vocación por la escritura. Es un diario de alegrías y de cristales rotos, cuando el amor y el desamor dibujan tenues pinceladas frente a la edad de los espejos: los que muestran el verdadero rostro.
La autora, hija única, nos acerca la luz del escritor solitario frente a la página en blanco: su refugio. Una vida mágica para los demás, iluminada, fecunda, abierta al sol... pero desolada por un destino inexorable.
"Todos debemos ser valientes frente a las batallas"
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Algunas obras literarias
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martes, 1 de marzo de 2022

La Nodriza esclava (gracias Brasil)

 


Gracias Brasil
Nº 3 em Fantasia, horror e ficção científica em espanhol
Nº 6 em Importados de Ficção Hispano-Americana
Nº 11 em Importados de Fantasia Histórica
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INGLATERRA.
REINADO DE ENRIQUE VIII.
LAS SEIS ESPOSAS, SUS EJECUCIONES Y LOS FANTASMAS DE LA TORRE DE LONDRES.
Isabel Law era una mujer que dedicó su vida a la familia Tudor; hija de labriegos, desde muy jovencita trabajó para el rey. Ella luchó por sacar a la intemperie sus miedos ante la Inquisición y vio de cerca cada sacrificio. Sabía que la muerte la buscaba, a pesar de que cantaba en los templos y llevaba una cruz sobre su pecho, en épocas en que el gobierno tenía problemas con la Iglesia Romana, en el reinado de Eduardo Vl y el calvinismo o de Isabel l y el anglicanismo.
Isabel estaba en continuo enlace con las brujas y las estacas. Traía a Hampton Court a todo tipo de videntes y se embriagaba con las oraciones de la Biblia; sin embargo, tenía miedo a los acontecimientos imprevistos que acarreaba el siglo XVl con verdugos, herejes, diablos y santos que se “coronaban” frente a ella con sus vestiduras púrpuras.

Isabel Law fue esclava, pecadora, nodriza-madre, y asesina pero lo hizo en defensa propia por eso no hubo censura. En muchas ocasiones, ella veía esqueletos en el armazón de la rueda, decapitados, muertes en la hoguera, libertinaje sexual en la corte, hombres con capucha y destral. No hablaba de las tumbas escondidas, del foso cubierto de cadáveres, de los ancianos vaciados del viernes Santo, de los encorvados y dementes. Esos seres la amarraban a una cárcel en llamas para evocar el sacrificio de Juana de Arco, la santa guerrera, y saciar el hambre de ser patriota y defender los ideales.
Cuando la “muerte negra” azotó las viejas murallas, y tras la muerte de Isabel l en 1603, la nodriza, muy anciana, escuchó un silencio de sepulcro que la dejó ciega y sorda. Todas las personas que la quisieron o que la odiaron, los fantasmas, los enanos y deformes, los labriegos y artesanos de la aldea… habían desaparecido. Aquella ausencia de carruajes, de risas infantiles, de copos de nieve y querubines, del rey y sus borlas doradas, de los escribientes y las gitanas… la dejó inerme, contra una pared de formas inquietantes pero sin voces.
El mutismo lleno de memoria le recordaba la soledad y la quietud era una mortaja de condenado. Nunca creyó que iba a tener que vivir sin ellos.
In Pace.



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La Nodriza esclava
Dinastía Tudor
-1510-

viernes, 25 de febrero de 2022

Hija única, por Gerardo Molina

 


Ay Gerardo, me emociona tu presentación. Es única, generosa, brillante, como todo lo que haces, escribes, publicas... Me conmueven hasta mis mismas palabras escritas en un diario. No sé cómo agradecer tanto, amigo. Es demasiado. Cuánto amor por las letras querido Gerardo porque además de ser profesor, escritor y poeta, eres artista y el artista se brinda todo el tiempo porque eso le da la dicha que su alma necesita. Eres un gran artista. Gracias de corazón.
-----------------------------✍️Diario: "Hoy Canelones", de Uruguay.
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Nuevo Libro de Luján Fraix
Hija única: Libro de Recuerdos de Luján Fraix, 86 páginas, Edición Kindle, 2022.
En su presentación la editorial expresa: “Es una autobiografía de la autora. A través de sus páginas revive su infancia, la casa de los abuelos, los padres y su vocación por la escritura. Es un diario de alegrías y de cristales rotos, cuando el amor y el desamor dibujan tenues pinceladas frente a la edad de los espejos: los que muestran el verdadero rostro. La autora, hija única, nos acerca la luz del escritor solitario frente a la página en blanco: su refugio. Una vida mágica para los demás, iluminada, fecunda, abierta al sol... pero desolada por un destino inexorable.”

Luján Fraix nos regala, regalo en su sentido prístino (del latín regalis, algo propio del rey o de la realeza), fineza, dádiva, ofrenda de su espíritu abierto y generoso o como expresara Belk “con un valor simbólico, pues desde los más lejanos tiempos cumple una función comunicativa dentro del grupo humano”, en este libro, su autobiografía. Recuerdos entrañables –historia personal, poesía y hasta podríamos decir, confidencias-. Ajena a vanidades superfluas se nos muestra tal cual es, con un lenguaje en veces coloquial, donde la poesía tiene su impronta natural. Así, la acompañamos desde su niñez por el agreste encanto de su tierra santafesina.

“No tenía idea de las horas y de la finitud de la existencia porque era dichosa... Llueve la tarde/ sobre el rojo tejado/ risas de niños… En la adolescencia engañaba al espejo cuando mi rostro me decía que parecía un angelito del cielo. Quería ser mayor, corría delante de mis propios pasos…

Y, siempre, con la guía tutelar de las luchas y ejemplo de sus ancestros, donde destaca la figura paradigmática de su bisabuela Melanie, a quien eterniza en una de sus más celebradas novelas “La abuela francesa”. (Ver La Página Literaria del 12 de abril de 2018). Todo, con su precoz alumbramiento en las letras, sus lecturas azarosas y primeros poemas. Luego, la adolescencia, sus estudios, el amor, la juventud y la madurez, su periplo vital de dichas y dolores, de triunfos y derrotas, de luchas, de superación, y, sobre todo, de su fidelidad a la escritura…
En carta personal, nos cuenta cómo surgió la idea de escribir esta obra: “-Hija única-Libro de recuerdos- no es una biografía común, sino narrativa poética como la mayoría de las obras que escribo. Me inspiré en unas lecturas de Neruda en la revista Proa, donde intercalaba la historia de su vida con algunos versos. Finaliza luego del fallecimiento de mi padre en 2014.”

Y en las líneas finales del libro nos confiesa:
“Con la taza Isabelina de mi abuela Rosa podía hilvanar historias, atrapada entre los cendales de la vigilia, de la amistad, de los momentos vividos. Las flores me hablaban con susurros de mamá buena y en sus ojos rubios se veía el cariño. Había colibríes jugando con el agua, entre las hojas. En la calma de la siesta se refugiaba la espera y existía demasiado sosiego de hija única entre las voces. Eran aquellos que estaban por llegar… Me gustaba mucho la frescura del verde, los malvones, los laureles, los jazmines… Tomar el té y algunos mates con galletitas de chocolate o con la torta que hacía mamá de dos colores y coco rallado. Todavía podía sobrevivir mirando el horizonte, dejando la ansiedad guardada en un arcón antiguo, tratando de olvidar con pinceladas pretéritas una voz, un gesto, el adiós. No pude hacerlo y permanecí en la ribera como niña huérfana esperando una caricia. Me salvó una nave que llegó agitando su vuelo. El amor. Hoy soy feliz. La tarde asoma su acostumbrado sopor de mediodía. El tiempo tiene su patio de sombras en la ancianidad de los muros. Hay vuelos en el viento campesino y cenizas debajo de la higuera.

¿Cuánto dura el amor? LA ETERNIDAD Aprendí que la vida te pone a prueba siempre y que no sabemos de lo que podemos llegar a ser capaces frente a una situación extrema. Yo, hija única, sobreprotegida, me convertí de la noche a la mañana en una mujer fuerte. Crecí con el dolor y aprendí a valorar lo que en verdad importa…
A la escritura le he dado todo, he rescatado historias y amores olvidados, he mirado vidas ajenas para inspirarme: sus obsesiones, alegrías, miedos y búsquedas. Soy autora de oficio, libre, que tiene un sueño y que espera… Gracias por compartir este Libro de Recuerdos. Quien me conoce sabe que es el retrato de una vida.”
Compartimos con nuestros lectores las páginas iniciales del libro.

Palabras como pájaros

Nací a la medianoche en primavera. Mis padres, que ya eran grandes, sintieron que un sueño se convertía en realidad. Las callejas de mi pueblo mostraban un campanario bendecido por mi bisabuela Melanie, allá por el 1900. En el retablo de la luna quedaron mis ojos negros… La gente, en los veranos, se sentaba en las veredas a tomar aire. Nosotros jugábamos sin tener miedo a nada; nos reíamos, disfrutábamos de las tardes sin brújulas. La única responsabilidad era aprender. Mi infancia fue la época más feliz de mi vida. Las aceras que, entre la enramada, enlazaban sus tramas me envolvían en guerras de indios, toldos y plumas, viajes a países de princesas etéreas con libros, poemas y comparsas. Participé del carnaval; la carroza se llamaba Pimpollo y yo iba vestida de flor. Entre luces y sombras, las máscaras mostraban el artificio de lo efímero. A mí no me gustaban mucho esos festejos, me parecían algo desenfrenados; querían arruinar mis mejillas empolvadas. Yo no jugaba, sólo miraba. Parecía muñeca de cera, no quería que me tocaran… Prefería la paz de mi casa. En aquellas jornadas de modista criando bebés de felpa, me abrazaba a mi gato negro. Yo lloraba y él, desesperado, no sabía cómo consolarme. Solía viajar en tren en algunos inviernos. Veía los campos desnudos y los tejados blancos. Las chimeneas parecían envejecidas por la bruma cuando el día tomaba su fotografía. Eran las estaciones del alma que escribían su historia. No tenía idea de las horas y de la finitud de la existencia porque era dichosa. El recuerdo de aquellos días me trae la perfección de los momentos y me enfrenta a una realidad diferente, pero me quedan sus rastros, las fotografías y el culto a la amistad. Llueve la tarde/ sobre el rojo tejado/ risas de niños. En la adolescencia engañaba al espejo cuando mi rostro me decía que parecía un angelito del cielo. Quería ser mayor, corría delante de mis propios pasos. Necesitaba llegar… ¿Dónde? La esperanza invadía un mundo en donde la música encontraba sus horarios, era cuidadosa y sabía, espiritual. Me abandonaba a las ideas intelectuales con mi mirada pulcra de joven rebelde y solitaria. No veía a la gente porque soñaba con una de mis obras: encontrar un amor único que llenara los espacios vacíos con la sabiduría del equilibrio. Dibujaba poesías, pintaba cuentos… con un sentimiento único e irrepetible y con el íntimo deseo de permanecer a la vera de los días, razonablemente feliz. Existía una historia adulta que me esperaba entre cuadernos y patios, con un jardín de pétalos chinos y de golondrinas. Yo me internaba por los recodos de mi casa colonial y entre la periferia de un Arca poblada de gatos me dormía para seguir soñando. Se abre el libro mayor… Y allí figuran los primeros miedos y los insomnios que hablan. Veinte años sobresaltada por los temores. Dos ojos severamente recorriendo los rincones que suenan a cristales rotos y la manta de lana juega en mis hombros como los cien folios en sus gotas de miel.
¡Todo se registra en las páginas de la vida! Mis padres y la ausencia de ellos, la casa rural, la gata Milagros, el dolor, la página en blanco…
Luján Fraix

¡Gracias Gerardo Molina!
Hija única. Libro de Recuerdos.

domingo, 20 de febrero de 2022

La ilusión (Gracias lectores)

 





Gracias por darle la oportunidad a mis libros.
Escribir para mí no es un trabajo sino una necesidad vital, pero sí me resulta a veces (sólo a veces) agotador buscar estrategias para hablar de ellos. No me gusta la publicidad directa.
Gracias lectores💕

Página de autor👇👇👇

lunes, 14 de febrero de 2022

Gracias Delsa Fernández



 Gracias Delsa Fernández (España)

Este regalo no lo olvidaré jamás.
Siempre amé a tu hijito, a tu gato adorado; desde que nos conocemos hace mucho tiempo te pregunto por él. Y ahora esta foto con el libro. Me emociona tanto!!! Gracias, amiga. Eres un ser especial.

El silencioso GRITO de Manuela.